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No se que quieres que te cuente si lo viviste todo conmigo. Pero intentaré. Por las dudas no te levantes enseguida de la compu cuando termines de leer. Una aclaración hay un poco de imaginación. Webcam porno Mientras esperaba mi amante ciber... y aún húmeda del baño con un tapado de paño negro sobre mi piel, lo único que me cubría, comencé a acariciar mis pechos. Mis pezones como siempre y casi de inmediato se pusieron duros, tensos como si quisieran salir del lugar, esperando una mano masculina, suave que jugasen con ellos. Comencé a sacarle fotos, acariciándolos, suave sustituyendo esas manos de hombre fuertes que producen hasta dolor al acariciarlos. Continúe con la exploración de mi cuerpo, acariciando, hurgando, sintiendo la humedad del placer y no ya la del agua que minutos antes me había humedecido.Mi vulva está húmeda con deseos de ser poseída, penetrada, con ganas de disfrutar ese pene que tanto le gusta y que lo siente tan profundo, tan duro tan deseoso de poseer. Seguía sacando mientras me acariciaba las fotos, me excito cada vez más, sigo con las fotos y mi amante ciber no aparece. Decido continuar un rato más ya no aguanto más estoy por acabar pero... me aguanto, continúo con las fotos, busco la pose, acomodo la luz, mientras me penetra un consolador. No puedo continuar y decido retirarme, de pronto mi amante aparece. Sigo aún muy caliente, con muchas ganas con un consolador en mi concha y acariciándome las tetas.... Siento que necesito penetrar mi culito, busco otro consolador, más pequeño, lo meto, aaaaaaaaaaaaah, me imagino que mi amante me está penetrando, suave, está tan duro. Le envío las fotos, las disfruta, se le pone duro, lo siento, penetrando mi concha, suave primero, luego más fuerte, estoy a punto de estallar. Me voy a la cama, con un consolador en mi vagina, otro en mi culo, acariciando mis tetas, y con la voz de mi amante hablándome al oído, diciendo que me necesita, que me quiere, que se acaba para mí.......Y de pronto los dos estallamos en una ola de placer, nuestro cuerpos quedan exhaustos con la respiración entrecortada, satisfechos de haber disfrutado otra vez del sexo, del amor, aunque estemos lejos. No podemos vivir uno sin el otro, pero aun a lo lejos nos disfrutamos, nos queremos, nos satisfacemos. Hasta pronto. Del otro lado de la línea: He tenido, uno de esos días tranquilo, he quedado con una mujer para encontrarnos en el chat, se que ella es muy ardiente y adora el sexo ciber, pero realmente no me siento dispuesto, no se hubiera preferido pasar el fin de semana con mi esposa pero, por motivos de trabajo debí pasarlo lejos. Cuando abrí el messenger, ella ya hacía un tiempo que estaba, por lo que sin mas preámbulos me dijo que estaba caliente y como prueba me envió fotos de sus pechos desnudos, sus pezones se notaban duros y excitados, realmente tiene unos hermosos pechos, y me ha contado que toma sol sin sostén por lo que no tiene marcas y eso la hace aún mas deseable, le seguí la corriente, pero casi por compromiso, mi mente estaba a kilómetros de distancia, deseando estar en mi cama con mi esposa. Recibo otra foto, está jugando con un vibrador entre sus pechos, mi pene da un brinco, deseando una paja a la rusa, y la cosa cambia, me interesó mas la conversación, me dice que esta muy mojada, a lo que le respondo que desearía comer sus jugos, eso la excita aún mas, y me envía otra fotografía de su coñito, donde su dedo se pierde en el interior, imaginé que la próxima fotografía sería mientras chupaba ese dedo, pero no esa nunca llegó. Me pregunto si estaba "duro" a lo que le respondí que si, y ella me dijo estar muy pero muy caliente, y que deseaba tener algo entre las piernas, como tienes algunos juguetes sexuales, imaginé lo que vendría, pero...me quedé corto en la imaginación. La siguiente imagen me permitió ver uno de esos vibradores color marfil hundido en su coño, y me dijo que le lo sentía como si fuera yo, a lo que me preguntó si estaba muy duro, a lo que le respondí que sí y realmente estaba tan duro que debí quitarme los pantalones y el slip, inmediatamente me dijo mira ahora... la imagen que recibí, me excito al extremo era una verdadera doble penetración, con un vibrador en la vulva y otro mas pequeño en el culo, te...tengo dos me dijo, o escribió, ya no se por que a mi me parecía oír su voz y sus jadeos y no sólo leer sus frases. ¡Quiero correrme! Escribió, yo también respondí, mientras pajeaba mi pene con una mano, hagámoslo ahora, no aguanto mas... volvió a escribir, y yo muy excitado, por lo que veía pero también por lo que imaginaba... la imaginaba conmigo y con su esposo o con otro amante en un verdadero trío donde los tres gozábamos yo penetrando su ano, mientras ella cabalgaba el pene del tercer "partener", además me prometía a mi mismo que en la primer oportunidad la haría tener una experiencia real con dos hombres; se lo merece por ser tan mujer y tan buena amante, por lo que mi excitación creció al tope en el momento que mi amante cibernética decía, me vieeeeeennnnnnnneeeeeeeee, meeeee cooooorrrrrrrrroooooo, ahhhhhhhhhhh, yo tambiénnnnnnn, me vieeeeennnnnnnneeeeeee, ahhhhhhhhh, y explotamos simultáneamente, un chorro de semen se escurrió por mis manos absolutamente caliente, diría que hasta quemaba, desee que la boca de mi amante lo degustara, pero, eso será en la próxima.
Me encontraba chateando, como todas las noches, en el chat sin censura, con la ligera esperanza de poder conocer algún día a alguien interesante o tener algún encuentro sexual diferente. Antes de seguir con este relato voy a hablar un poco de mí. Soy una mujer de 28 años, casada con un hombre que me complementa perfectamente en todo sentido. Soy bastante bonita, delgada, rubia casi natural, ojos verdes y un cuerpo muy bien formado. Mis medidas son 100 - 63 - 98 y mi altura es de 160 cms, con un peso de 50 kilos. Según me dicen estoy muy fuerte. El caso es que estaba cateando y fantaseando con alguien que se hacía nombrar como AMOS. Ya que el nombre que yo elegí era el de SUMISA, tonteábamos sobre lo que me dejaría hacer y el o ellos (porque decía que eran 5 amos) las cosas que me obligarían a hacer. Esa noche mi esposo estaba trabajando fuera de la ciudad, por lo que yo estaba muy afín de masturbarme y provocar que mis "AMOS" se masturbaran conmigo. Por eso les pregunté si tenían net meeting, así podríamos vernos, ellos me mostrarían con lo que me iban a torturar y yo les enseñaría lo que ellos iban a torturar. Siempre yo creía que estábamos bastante lejos, ya que no habíamos dicho desde donde chateábamos. En ese momento yo vestía una musculosa de mi esposo y es la primera imagen que les muestro. Ellos por su parte hacen un primer plano del grupo y observo que efectivamente son 5 chicos no mayores de 20 años con sus penes de afuera. Dos de ellos con unos penes bastante grandes o ellos eran muy flacos. Comienzan a ordenarme que me desnude primero, luego que me tocara las tetas y que me masturbara para ellos. No sé porque pero la situación me encantaba y me hizo poner muy caliente. Me ordenaron que les mostrara el culo y luego que me metiera dos dedos en él. Obedecí. Me ordenaron que buscara una botella vacía y que me la pusiera en el culo, quise negarme pero me lo ordenaron nuevamente, me sentía totalmente dominada, así que fui por la botella y poco a poco me metí todo el pico en el culo, debo confesar que me dolía un poco pero me tenía recaliente. Me ordenaron que me siguiera masturbando y que buscara algo para ponerme por la concha, como un tubo de desodorante en aerosol. Les dije que no me iba a entrar y me lo ordenaron de nuevo. Sin quitarme la botella fui hasta el baño y regresé con el desodorante y frente a la cámara, poco a poco me lo fui metiendo hasta mas de la mitad. Estaba como loca y muy cerca de acabarme cuando me ordenaron quitarme la botella y el tubo, protesté pero me lo ordenaron nuevamente y les obedecí, pero estaba que volaba de la calentura. Entonces me dicen "si estuviésemos cerca, ¿vendrías a coger con nosotros?" Y yo les contesté que sería divino pero me lo deberían ordenar y tratar como a una esclava. Entonces me ordenan que me ponga medias y zapatos de taco alto, que tome una campera larga y me la ponga. Los obedecí. Entonces mi sorpresa fue inmensa cuando me llaman pon mi verdadero nombre y me dan una dirección que estaba a 15 cuadras de mi casa y me ordenan ir allí. Sin pensarlo fui y me encontré con los chicos del chat, vivíamos en la misma ciudad.... Me hacen pasar y quedo en medio de ellos, me ordenan quitar el tapado y quedo desnuda, vestida solo con medias y zapatos. De rodillas!, dijo uno y yo como un autómata me puse de rodillas. Entonces de a uno me fueron acercando sus pijas para que las chupara. Se veían nerviosos y bastante calientes ya que uno de ellos, apenas se la comencé a chupar descargó toda su leche en mi boca. Cuando la iba a escupir me ordenaron que la tragara y con asco lo hice, nunca me gustó el sabor de la leche. Me hicieron apoyar las manos en el suelo y sin miramientos me fueron pasando las pijas en la boca mientras otros me iban cogiendo por la conchita que estaba totalmente mojada. Cuando siento la primer pija entrar en mi conchita, un escalofrío me corrió por todo el cuerpo y comencé a acabarme cuando siento que este chico me toma con fuerza de la cadera y empuja varias veces y muy fuerte la pija adentro mío. Le quería pedir que no se acabara adentro pero me estaba tragando otro trago de leche y entonces siento que mi concha se inunda de leche caliente. Me la saca y siento que la leche corre por mis piernas y algo cae al suelo. El segundo en cojerme es uno de los que había visto con una pija enorme y realmente era grande, no tan larga sino gruesa. Me coje un rato por la concha y luego se acuesta en la alfombra y me ordena que me siente arriba de él. Me la voy a meter en la concha y me dice que no, que me la meta en el culo. Si pensar obedecí y despacio la fui metiendo en el culo. El dolor era muy grande, cuando iba por la mitad me ordena que me deje caer de golpe. Cierro los ojos y lo hago, es tanto el dolor que pego un grito y me ordenan callar. Me toma de las tetas y me acuesta sobre su pecho. Otro de los chicos de sube sobre mi y me la pone en la concha, ¡que divino que se siente! Comencé a acabarme nuevamente y les gritaba "cojanme mis amos, háganme de todo, háganme acabar de nuevo..... ahhhh. Como disfruto......." Yo estaba en el cielo, estaba consiguiendo un orgasmo detrás de otro cada vez mas fuertes... El chico que estaba encima mío me besaba, me mordía los labios y me cojia con verdadera violencia, llegando a acabarse en unos 15 minutos golpeándome muy fuerte con su pija. Su leche salía con mucha fuerza y en gran cantidad. Cuando me la sacó su leche cae de mi concha hasta mi culo y se deposita sobre la pija que estaba metida en este. Otro chico ocupa el lugar, es el otro de pija grande, y es muy grande, debe de medir 25 cms y su grosor va acorde con su largo. Me la pone en la concha y comienza a bombear lentamente, siento que me viene otro orgasmo muy largo, y es en ese momento cuando este chico le ordena a los demás que me tomen las manos y las piernas con fuerza. Me toman de los brazos y tiran hacia los lados, mis piernas las llevan hacia mi cabeza lo más que pueden y el que está debajo me sujeta muy fuerte las tetas. Entonces cuando me la saca de la concha y la siento forzando el culo el digo "te estás equivocando, en mi culo ya hay uno" Me sonríe y me dice "y ahora van a haber dos" y diciendo esto comienza a empujar con fuerza, el dolor es insoportable y noto con claridad como mi culo se comienza a agrietar produciéndome gran daño y dolor. Grito, lloro, me babeo, pero el sigue empujando hasta que la mete toda en mi culo y se queda quieto para que mi culo se acostumbre a las dos monstruosidades que tenía adentro. Algo increíble me sucede, sin moverme siento que otro orgasmo me va a llegar y comienzo a acabarme moviéndome como si tuviese convulsiones. Es entonces cuando mis dos sodomisadores se comienzan a mover violentamente dentro de mi culo. El dolor y el placer son tan grandes que el orgasmo me dura casi diez minutos hasta que ambos se acaban llenando mi culo de esperma caliente. En mis últimas convulsiones me las sacan y noto un enorme vacío y el dolor va desapareciendo un poco. Quedo tirada en la alfombra, dormitando, totalmente fundida, y destrozada. Me ordenan limpiar con mi boca todas sus pijas, ahora blandas y sin pensarlo lo hago. Para esto ya era de día y me dicen que regrese a mi casa y que día por medio debo de visitarlos para coger con ellos. Obediente les digo..."lo que mis amos me ordenen", y caminando dolorida regreso a mi casa chorreando leche por la concha y el culo y con el pelo y la cara sucios también.
Voy a contaros una historia que me sucedio hace poco y tuvo su origen, gracias a Internet, espero que os guste. Todo empezo un Sabado por la noche, habia salido con unos amigos, me habia tomado unas copas y aunque era tarde cuando llegue a mi casa, estaba caliente y no tenia sueño ,asi que entré en un chat erotico a ver si tenia suerte, pense en un nick sugerente, me puse Semental, salude y me dispuse a intentar enrollarme con alguna mujer, estaban todas "ocupadas" y cuando me iba a ir, entro Tentacion... hola tentacion, ¿eres H o M? hola semental, ¿tu que crees? creo y espero que seas M acertaste, estoy muy caliente, ¿y tu? ¿tu que crees? creo y espero que si, acertaste, ¿quieres pasar a privado? vale Me dijo, que tenia 28 años, ninfomana, multiorgasmica y que estaba muy buena, le conteste que yo tenia 30 años, atletico, deportista y con mucha imaginacion, lo mejor fue, que eramos de la misma ciudad, por lo que pense en esmerarme por si habia posibilidades de llevar a la practica lo que hablaramos alli. El unico problemas es que tenia novio, le dije que no era celoso y pense que por intentarlo no iba a quedar, total, no tenia nada que perder y empezamos a charlar. ¿que te gusta hacer? me pondrias muy cachonda si me vas contando como te masturbas mientras hablamos. Para no alargarme mucho os dire que nos tiramos media hora, yo le contaba lo que iba haciendo y ella no paraba de hacerse pajas y correrse, cuando terminamos yo habia tenido dos orgasmos y ella seis o siete. Nos despedimos y le pregunte que si iba a estar alli el dia siguiente, me dijo que si y estuvimos mas o menos una semana con el mismo rollo, un dia le comente que por que no lo haciamos por telefono, que no hacia falta que me diera el suyo, yo le daba el mio y cuando me llamara le contaba una historia, en la cual el protagonista se masturbaba mientras una mujer le miraba, le parecio bien, por la tarde me sentaba a escribir y por la noche nos haciamos pajas mientras se las leia, con el tiempo le propuse que nos vieramos y representaramos uno de las relatos, me comento que no tenia intencion de ponerles los cuernos a su novio, le dije que no tenia por que enterarse y que podia con Dicho y hecho, quedamos esa misma noche en su casa y cuando me abrio la puerta me quede alucinado, no es que estuviera buena, es que era impresionante, morena, pelo largo, ojos negros, labios gruesos y sensuales, pecho grande y duro, cintura de avispa y piernas interminables, tenia puesto un body blanco y se le trasparentaban las tetas y el coño, para colmo lo tenia depilado y solo de verla, mi polla empezo a crecer dentro de mis pantalones y ya no paro, hasta alcanzar su maxima longitud, se apoyo en el marco de la puerta seductoramente, sonrio, me miro y dijo.. --- No se como has conseguido convencerme, pero aqui me tienes, confio en que no faltes a tu palabra, ya sabes el acuerdo, tu te masturbas, yo miro, nos corremos y se acabo --- De acuerdo, no te preocupes, lo que habiamos hablado.¿ cual de las historias te puso mas cachonda? --- La de la ducha, desde chica me corro de gusto, cuando veo a un tio ducharse, aunque por desgracia, normalmente solo lo puedo ver durante el verano, en las piscinas --- Vale, a mi tambien me gusta, es una de mis favoritas --- Pasa, solo de pensarlo me estoy mojando. La segui y pude contemplar su culo, no desmerecia lo mas minimo al conjunto, me entraron ganas de agarrarla, sacarme la polla y follarmela alli mismo, pero habia hecho un trato y por mucho que me costara estaba dispuesto a cumplirlo. Cuando llegamos al cuarto de baño, se sento en una banqueta, me puse delante suya y empeze a desabrocharme la camisa poco a poco, de vez en cuando paraba y me acariciaba la polla y los huevos por encima del pantalon, ella no separaba la mirada de mi cuerpo, yo procuraba ir desnudandome muy despacio con movimientos sensuales y sin dejar de observar sus reacciones, sus piernas se iban abriendo y sus pezones se estaban poniendo como piedras, me despoje muy lentamente de la ropa y me quede solo con el slips, mi polla estaba a punto de reventar y se notaba un bulto enorme, me los quite y quede desnudo ante ella, le pregunte que si estaba preparada, me contesto afirmativamente y me meti en la ducha. Me moje, apoye mi espalda en la pared, abri las piernas ,me llene las manos de gel y empeze a masturbarme, lo hacia muy lentamente, pasaba mis manos por el cuello, los brazos, el pecho ,me acariciaba los pezones, el vientre, los muslos y los huevos, estaba lleno de espuma y procuraba tocarme por todos sitios menos la polla, ella mientras tanto se habia abierto completamente de piernas y se habia bajado el body hasta la cintura, con lo que pude contemplar sus pechos, se los cogia con las dos manos y no paraba de apretarselos, como los tenia bastantes grandes, se los llevaba a la boca y se chupaba los pezones, yo le miraba el coño y ella no separaba la vista de mis manos, me di la vuelta, apoye las manos en la pared y me puse a "acariciarla" como si fuera una mujer, moviendo las caderas, simule los movimientos de la penetracion, gimio de gusto, la mire, se habia quitado el body, --- me gustaria correrme en tu boca y llenartela de leche.......¿quieres? --- si.......me encanta..... hasta la ultima gota......no pares.....sigue.... --- ven....ayudame.....comeme los huevos....Se acerco y se puso de rodillas, separo las piernas y le pude ver el coño totalmente abierto, estaba chorreando, me agarro por el culo, me atrajo hacia ella, saco la lengua y empezo a darme lametazos como una loca, yo aproveche y me puse a sobarle las tetas, la agarre por el pelo y le dije que me los chupara, se los metio en la boca y empezo a hacerlo, habia pensado en hacer durar la paja un buen rato, pero la verdad es que ya no aguantaba mas, me agarre la polla con las dos manos y acelere el ritmo, le dije que se preparara que me iba a correr , levanto la cabeza y abrio la boca, mi capullo le rozaba los labios y me dispuse a llenarla de leche. --- .....abre bien la boca.....asi.. asi me gusta..... me corro...ahhhhh Me corri como una bestia, los primeros chorreones de leche le cayeron dentro, pero como no paraba de moverse, le llene tambien la cara y el pelo, no dejo escapar ni una gota, se pasaba la mano por la cara y se lamia los ded os, al mismo tiempo se masturbarba freneticamente, chillaba de gusto y tenia un orgasmo detras de otro. Cuando descansamos un poco y como le habia dado mi palabra de que respetaria nuestro acuerdo, me duche, me vesti y le pregunte que si le habia gustado, me dijo que mucho y que siempre habia tenido ganas de hacer algo parecido, pero nunca se habia atrevido, que a su novio no se lo podia proponer, por que era un poco anticuado y pensaba que esas cosas solo lo hacian las putas, me despedi de ella y me fui. Al dia siguiente me llamo para agradecerme mi actitud y me dijo que en vista de como me habia comportado, la proxima vez que se quedara sola un fin de semana, me avisaria por si queria "ducharme" en su casa. Le dije que estaba deseando repetirlo y ... otro dia que tenga ganas de escribir, ya os contare las nuevas experiencias.
Por casualidad, tropecé un día, mientras navegaba por Internet, con varias páginas de relatos eróticos. Estuve leyendo algunos, pero aquello era una porquería. La mayoría estaban mal escritos, denotando claramente la falta de preparación del autor o autora. Incluso, algunos tenían flagrantes faltas de ortografía. Muchos de ellos, constaban de un par de párrafos -aunque ocupaban más de tres páginas- sin puntos y aparte, con pocas comas puestas de forma incorrecta, muy difíciles de leer. Luego, estaban los temas. Había cosas verdaderamente desagradables, al menos para mí. Tríos en los que un hombre lo hacía con otro, mientras éste último se "beneficiaba" a la mujer del primero. Hermanos con hermanas. Y muchos jugos que chorreaban, y mucho semen tragado ávidamente. ¡Hombre!. No he nacido ayer, ni soy virgen. Pero creo que ciertas cosas deben tratarse con un poco más de delicadeza. Pensé que yo podía hacerlo mejor. Y casi por juego, escribí una historia dividida en tres partes -como sus tres protagonistas, un hombre y dos mujeres- y la envié a uno de aquellos sitios, que contenía pocos cuentos, pero de algo mejor calidad y un tanto más cuidados que en las otras páginas que había visitado. Al otro día, revisé la página. Mis relatos no aparecían en ella. Esperé dos días más, y entré de nuevo. Nada. Tampoco nada a la semana siguiente. Por fin, más de diez días después de haberlos remitido, aparecieron como novedades en la página de marras. Sentí una cierta sensación de orgullo, al ver mi trabajo publicado... hasta que advertí que allí aparecía mi dirección de correo electrónico. ¡Maldición!. Rogué por que nadie conocido entrara en ésa Web, y reconociera mi "e-mail". Me daba muchísima vergüenza que pudiera leer mis fantasías sexuales, aunque fueran más bien discretas, y no tuvieran secreciones a granel. Poco a poco, me fui olvidando de aquello. No sentí nunca más la tentación de entrar en ninguna de aquellas páginas, ni siquiera en la que contenía mis primeros escarceos como escritor de cuentos eróticos. Habían pasado como dos meses, cuando recibí un correo electrónico de una remitente absolutamente desconocida. Me da "repelús", en la era de los virus, recibir uno de estos mensajes, pero el antivirus no había detectado nada en él, así es que después de dudar si borrarlo directamente, finalmente pudo más la curiosidad, y lo abrí. No tenía ningún archivo adjunto, que hubiera podido ocultar un programa malicioso: "He leído tus tres relatos en la página xxxx y me han parecido muy buenos. ¿Tienes intención de continuar el cuento con una cuarta parte?. Me gustaría leer más. Saludos cordiales. Julia." Pues no, no había pensado continuarlo. Pero me llenó de satisfacción que alguien hubiera apreciado el producto de mi imaginación, así es que aquella misma tarde, escribí un nuevo capítulo, de un par de páginas. Después de revisarlo cuidadosamente, de eliminar palabras redundantes, corregir algunas frases, y revisar cuidadosamente la ortografía, lo envié al mismo "site" que los anteriores. Luego, pensé que merecía alguna atención por mi parte, como premio a su amabilidad, y se lo remití como "adjunto" en un mensaje de correo, en el que escribí: "Gracias, Julia, por tu bondadosa opinión. Eres la primera y única persona que me ha felicitado, así es que, en agradecimiento, acompaño la continuación del relato, que en la página no se pondrá hasta dentro de dos semanas. Muchas gracias, y un saludo". Al día siguiente, al recibir mi correo electrónico a primera hora de la mañana, encontré un nuevo mensaje Agradezco mucho que me hayas concedido la primicia. Es mejor aún que los anteriores. ¿Sería posible que nos conociéramos?. Vivo en x (nombre de otra ciudad). Un abrazo. Julia". Estuve pensando un rato en aquella oferta. Alguna vez había tenido que viajar a x, por motivos profesionales. Pero, soy un hombre casado, y no quería "líos de faldas". Además, me parecía que una mujer que de aquella forma pretendía establecer relación con un desconocido, sin duda debería tener algún problema de relación. O era mayor, o poco atractiva. Y no es que crea que sólo las jovencitas, y las muy guapas, tienen derecho a la vida, pero yo tengo mis gustos. Contesté: "Lo lamento, Julia, pero eso no es factible". Entre otras cosas, porque yo no vivo en x. Gracias por tu amabilidad y un saludo". Después de releer el texto, borré "saludo" y lo sustituí por "abrazo". Luego pensé "¡Qué demonios!. Voy a darle alguna satisfacción por su ofrecimiento". Borré "abrazo", lo sustituí por "beso", y envié el mensaje. A primera hora de la tarde, me conecté de nuevo con el servidor de correo. Había tres mensajes, uno de ellos de Julia: "Al menos, no te importará hablar conmigo por teléfono. Mi número es el 9xx xxx xxx. Espero tu llamada. Muchos besos". ¡Caramba!. Esto se estaba poniendo cada vez más íntimo. Después de pensarlo largamente, traté de convencerme a mí mismo de que aquello no me comprometía a nada, y quizá, podría saciar mi curiosidad acerca de la chica. La dificultad era encontrar el momento propicio. En casa ni pensarlo, y en el trabajo, mi secretaria podía perfectamente escuchar la conversación. Decidí olvidarme de ello. Pero no pude evitar estar dándole vueltas al tema todo el día siguiente. Por un lado, aquello no conducía a nada. Aunque fuera la mujer más deseable del mundo -y yo lo dudaba- y salvadas las dificultades debidas a la distancia, no me atrevería nunca a conocerla, y menos a tener una aventura con ella, que era el único motivo por el que podría decidirme a hacerlo. Soy ya mayorcito para meterme en problemas. Por otra parte, la idea de "echar una cana al aire", aunque no fuera de inmediato, me producía cierto cosquilleo en el bajo vientre... Al otro día, recibí un correo de juliar@etc. que tenía un archivo gráfico adjunto. Lo abrí. Era la foto digitalizada de una chica morena, ojos oscuros -aunque en la foto no se distinguía el color- y bonita cara. Estaba en bikini, con un fondo de olas y arena de playa. Tenía unos pechos llenos, cintura proporcionada, estupendas caderas, y unos muslos incitantes. "¡No te lo crees ni tú! -pensé-. ¿Para qué demonios va a necesitar un bombón así tener una aventura a ciegas, a través de la Red?. Esta foto es de una conocida, o de su hermana pequeña". El texto decía: "Esa soy yo. ¡Anímate a llamarme!. Quiero oír tu voz. Muchos besos. Julia". Sin detenerme a pensarlo, elegí una foto en la que yo estaba solo, de cuerpo entero, y en bañador, tomada en las últimas vacaciones. La pasé por el "scanner", y se la envié como acompañamiento de un nuevo mensaje de correo: "Pues, ésta es una imagen de quasimodo -mi dirección electrónica es quasimodo@xxxx-. No sé que idea te habrás hecho de mí, pero como podrás ver, no soy precisamente Arnold S.. Besos". Esa noche me quedé sólo en casa. Mi mujer tenía una cena con los compañeros de la oficina, y me dijo que volvería algo tarde. Y mi hijo lleva algún tiempo estudiando en Estados Unidos. Lo estuve pensando mucho, hasta que al final me decidí, pensando que no habría mejor ocasión de hacer la llamada. Me senté ante el ordenador, con la foto de la chica en pantalla. Tomé el teléfono móvil de mi hijo -es de tarjeta, por lo que no habría huella en ninguna factura- y marqué el número del mensaje del día anterior. Tras dos señales, oí una bonita voz de mujer: - Diga... - Quiero hablar con Julia. - Soy Julia. ¿Quién llama?. - Quasimodo. - ¡Hola quasimodo!. Bueno Alberto. Me encanta que al final te hayas decidido a llamarme. He visto tu foto. No eres tan feo como indica tu apodo. "¡Rayos!. ¿De dónde habrá sacado mi nombre?. ¡Estúpido de mí!, de los mensajes de correo". - No. Me vino el personaje a la cabeza cuando estaba buscando un identificador. Hubo una pausa. - Los cuentos son experiencias o fantasías?. Dudé un momento. - Fantasías. ¡Ojala lo hubiera vivido de verdad!. - Eres muy sincero. Otro en tu lugar, habría presumido de habérselo "montado" con dos chicas a la vez. - He leído que la gente se hace pasar por quien no es en Internet, y no quiero engañar a nadie. ¿Tu foto es actual?. Ella rió brevemente: - Tengo 28 años. Soy morena, ojos castaños, mido 81-60-83 y 1,75 de alta. Los que me conocen, me dicen que estoy muy bien, aunque me esté mal decirlo. Y la foto es del año pasado. "¡Y un cuerno!. Una mujer así debe tener los pretendientes a patadas. No me necesita a mí para nada". Decidí desanimarla, diciéndole la pura verdad: - Mi foto es reciente, de las últimas vacaciones. Tengo 51 años. 1,80 de estatura. Ojos verdes. Estoy casado, y tengo un hijo mayor. No me conservo mal, pero, aunque tengo pocas canas, he echado un poco de barriga, como habrás podido ver. Eso sí, no estoy jorobado. Vivo en Barcelona. - ¡Qué casualidad!. El miércoles de la semana próxima tengo que ir a Barcelona. Me alojaré en el hotel X (un hotel de 5 estrellas, en el centro de la ciudad). No creo en las casualidades. Seguro que mentía. Pero me halagaba que la chica estuviera dispuesta a hacer un viaje tan largo solo por verme. Y, sin embargo, le había salido el nombre del hotel sin pensarlo... Hubo una pausa de unos segundos. Luego, volví a oír su voz: - O me estas engañando de una forma muy rara, o es la primera vez que encuentro a alguien sincero en Internet. Tienes razón en lo que decías. En el chat, los hombres son siempre solteros y sin compromiso, guapos como Adonis, de fuertes brazos, y cuerpo de culturista. Todos son unos verdaderos sementales, capaces de satisfacer a varias mujeres, una detrás de otra. -Cambió el tono, a otro más cálido-. Tienes una voz muy interesante... - Te he dicho la pura verdad. - ¿Que piensas de la infidelidad?. Medité un poco la respuesta. - Tan solo una vez tuve un lío con una compañera de trabajo, en el transcurso de un viaje de negocios. No se lo he contado a mi mujer, y aun me siento culpable cada vez que lo recuerdo. -Hice una pausa-. ¿Es una proposición?. - ¡Creía que te habías negado a verme! -oí su risa cristalina-. - Era broma. ¿Cómo estás segura de que es ésa mi foto?. - Porque, después de tu sinceridad, no tengo duda de que la foto es de verdad. Me quedé callado. No sabía qué decir. Ella pensó que se había cortado la comunicación: - ¡Oye, Alberto!. ¿Estás aún ahí?. - Si -respondí-. - ¿Estás sólo?. -Su voz era un susurro-. - Sí. ¿Y tu?. - Estoy en mi dormitorio. -Ahora era insinuante-. Sólo tengo puestas unas braguitas... Noté el principio de una erección. - Yo estoy sentado ante el ordenador. Y estoy vestido. - Quítate poco a poco la ropa. Y, cuéntamelo mientras lo haces -dijo ella-. "¡Joder con la niña!. Ahora quiere teléfono erótico gratuito". - Me estoy quitando los pantalones -dije yo-. Pero era mentira. - ¿Estás... -vaciló- empalmado?. - Estoy viento tu fotografía en el monitor. Te imagino casi desnuda, y se me ha puesto muy tiesa. -Y ésa vez no mentía-. - Tengo tu foto también delante de mí, en la mesilla. Estoy acariciándome los pechos con la otra mano. Quítate la camisa. Dejé transcurrir unos segundos, antes de responder, siguiendo su juego: - Tengo el torso desnudo. - Me estoy acariciando la... "rajita". Estoy muy mojada... Quítate los calzoncillos. Mi erección era tremenda. Opté por abrir la cremallera, y dejar que mi pene saliera fuera del pantalón. Respondí: - Ya lo he hecho. Estoy muy excitado. - Me estoy quitando las braguitas... -Y, tras una pausa, continuó-: - Estoy completamente desnuda sobre la cama. Tengo las piernas abiertas, y me gustaría que tú estuvieras mirando... Casi sin darme cuenta, empecé a masturbarme. No lo había hecho en muchos años. Decidí continuar el juego. - Yo también estoy desnudo, y me estoy... masturbando. -Seguía vestido, sólo lo último era verdad-. - Mmmm. "Pues, si quieres teléfono erótico, lo vas a tener". - Imagínate ahora que me subo en tu cama. Siente mi aliento sobre tu sexo. Piensa que te estoy chupando lentamente el coñito. - Mmmm, mmmm. - Ahora, estoy tomando tu clítoris entre los labios, y lo estoy lamiendo con la punta de la lengua. Imagina que la introduzco ahora en tu vagina, y la muevo dentro de ella. Nota como te acaricia por dentro... - Mmmmm. Tengo dos dedos en mi... agujerito. Yo también me estoy masturbando... Dime que sientes. - Estoy a punto de explotar. No tardaré en correrme. Continué el excitante juego: - Me he subido sobre ti. Estoy acariciando tu vulva con mi pene. - Ahhhhh, mmmmmm. - ¿Sientes como te estoy penetrando?. - Ahhhhh, ohhhhh. - Me estoy moviendo sobre ti. ¿Notas como mi pene entra profundamente en tu vagina?. - Me estoy... mmmmmm "viniendo". -Su voz era ahora jadeante-. ¡Ahhhh!, ¡ahhhh!, ¡¡¡¡¡ahhhhhhhhhhhhhhh!!!!!. Hubo un largo silencio, en el transcurso del cual, eyaculé, manchando mis pantalones y el suelo. Mis suspiros se habían debido sentir también a través de la línea, porque dijo: - ¿Te has... corrido?. - Si, -repliqué-. - Yo también, pero necesito más. Tengo que verte. - No puedo -dije yo con infinita frustración-. - Ven el miércoles a mi hotel -contestó ella-. Estaré esperándote, sola, desde las cinco de la tarde. - De veras que es imposible -pero yo estaba ya cavilando el modo de acudir a la cita-. - Solo un ratito... -dijo ella melosa-. Me decidí: - No sé como lo voy a arreglar, pero iré. No puedo decirte a qué hora... - Te esperaré impaciente, mi amor. Un beso en tu... "cosita". Colgué. Limpié como pude los restos de mi aventura telefónica, rogando para que no quedaran manchas en la prenda. Estuve mucho rato pensando en la experiencia. Finalmente, me decidí con un encogimiento de hombros: "¡Qué diablos!. Sólo se vive una vez. Y si, al final, resulta que la foto no es suya, pues la dejo plantada, y que le den... Se lo tendría merecido, por embustera". Estuve nervioso y desasosegado el resto de la semana. El miércoles siguiente, después de comer, llamé a mi mujer, diciéndole que tenía una reunión a las siete -lo cual me dejaba tiempo de margen para volver a casa a las nueve o las diez-. Como esto no era desacostumbrado, ella sólo me dijo que viniera pronto, y colgó. A las cuatro y media, me marché de la oficina, diciéndole a mi secretaria que tenía una reunión en casa de un cliente -sin especificar-. Como a las cinco y diez, tras una parada para comprar un ramo de flores, y a pesar del intenso tráfico, logré estacionar el coche en el parking del hotel. En recepción, averigüé el número de su habitación, después de que el empleado me preguntara mi nombre, y llamara a Julia. Subí de dos en dos los escalones hasta el segundo piso, "pasando" del ascensor, aunque estaba detenido en la planta baja. Repiqueteé con los nudillos. Entre la carrera, y la excitación del momento, mi corazón saltaba en el pecho. Y tenía una erección más que regular. Se abrió la puerta, y me quedé de piedra. ¡Era tal y como se veía en la foto!, solo que más deseable al natural. Llevaba un vestido amplio, de una sola pieza. Era bastante escotado, y sus altos pechos -que claramente no estaban ceñidos por ningún sujetador- pugnaban por escaparse de la fina tela. La falda, muy cortita, dejaba ver unas piernas preciosas, a las que no había hecho justicia la cámara, o eso me pareció. Tenía la piel ligeramente tostada, y sonreía ampliamente. - Pasa. No estaba segura de que al final vinieras... - Eres preciosa -dije, mientras cerraba la puerta a mi espalda-. Se apretó contra mi, y me besó sin más preámbulos, introduciendo su lengua entre mis labios, sus manos en torno a mi cuello. Yo la abracé estrechamente por la cintura, las manos en sus nalgas, y correspondí al beso. Tras unos segundos enlazados, se apartó: -¿Quieres beber algo?. - No. -Me lancé-. Sólo quiero tu boca, y ese maravilloso cuerpo tuyo. Me precedió, entrando en el dormitorio, y se sentó sonriente sobre una de las dos camas, la falda arremangada por la postura hasta muy arriba, las piernas separadas, permitiéndome ver la entrepierna de sus braguitas blancas. Fue ella la que rompió el silencio, juguetona: - Si tus ojos pudieran moverse solos, los tendría debajo de la falda. - Mis ojos no. Pero mis manos sí -respondí-. Me acerqué, sentándome junto a ella, y comencé a acariciar sus muslos, mientras la besaba largamente. Luego, introduje la otra mano por su escote, y acaricié sus dos suaves y firmes pechos. Los pezones se endurecieron inmediatamente con el contacto. La mano que yo tenía entre sus piernas, acariciaba ahora su vulva por encima de la tela. Tuve una idea repentina. Me levanté, y me senté en una pequeña butaca que había frente a ella. Empecé a desprenderme lentamente de la camisa, mientras decía: - Tengo el torso desnudo... Ella, que se había quedado momentáneamente parada, comprendió inmediatamente el juego, sonriente. Deslizó los tirantes de su vestido por los brazos, muy despacio, dejando al aire sus dos hermosos senos, erguidos sin necesidad alguna de sujetador, mientras decía: - Me he bajado la pechera del vestido. Tengo los pechos al aire. Su mano se introdujo bajo la cinturilla de la braguita, y vi moverse sus dedos, acariciándose por debajo de la prenda. Prosiguió: - Tengo un dedo metido en la vagina. Me estoy masturbando. Yo estaba también tocando el enorme bulto de mi entrepierna. Me puse en pie, quitándome rápidamente los pantalones y los zapatos, y metí también la mano debajo del slip. - Yo también me estoy dando placer con la mano. Pero tenía la mano quieta. No quería, por segunda vez, manchar estérilmente el piso. Estaba muy excitado, mis testículos hinchados, mi pene erecto intentando escapar de la breve prenda que me quedaba. Ella se puso también en pie, dejando deslizar el vestido hasta el suelo. Luego, volvió a sentarse sobre la cama, las piernas abiertas y encogidas, mientras seguía acariciándose. Su respiración era jadeante: - Estoy muy caliente... Me quité el slip, quedando totalmente desnudo. Ella se despojó también de las braguitas, volviendo después a su posición anterior, los labios de su vulva presionados arriba y abajo con los movimientos de su mano. No tenía ningún sentido contarle, como a través del teléfono, lo que le estaba haciendo. Me subí en la cama. Ella continuó con las piernas abiertas, su sexo turgente totalmente a la vista Sus dos manos se enlazaron tras mi cuello, mientras jadeaba profundamente, expectante. Separé los abultados labios, y lamí los pliegues internos, ahora expuestos. Al poco tiempo, apretó mi cabeza contra ella, estremeciéndose en un intenso orgasmo. Ahora, empecé a besar suavemente sus párpados, las aletas de su nariz, sus pómulos. Deposité un largo beso en su boca entreabierta, nuestras lenguas en contacto. Después, continué con sus pequeñas orejas, su cuello. Mordisqueé sus enhiestos pezones, lamiendo después las aréolas oscuras. Luego, uno tras otro, los succioné, mientras los recorría con la lengua. Ella, que había empezado a calmarse, volvió a iniciar sus jadeos. Continué besando su vientre. Después, lamí el botoncito de su ombligo, descendiendo hasta su pubis, y besando la suave cara interior de sus muslos, y sus ingles. Estaba contorsionándose, los ojos cerrados, y sus manos competían con las mías por masajear sus pechos. Cuando, al fin, puse otra vez mi boca en su sexo, me dediqué a presionar el clítoris entre mis labios entreabiertos, la punta de mi lengua acariciándolo suavemente. Tuve que sujetarla por las caderas. Sus estremecimientos eran de tal magnitud que me impedían gozar de su ardiente feminidad. Introduje la punta de mi lengua en su vagina, y la lamí con movimientos circulares. Su cuerpo se estremecía, como si sufriera convulsiones. Me tomó del pelo, y sus gritos me indicaron que estaba disfrutando de un nuevo orgasmo. Hice el propósito de dejarla descansar, pero yo estaba ya fuera de mí. Introduje mi pene profundamente dentro de ella, y me moví, con suaves embestidas, mientras la besaba por toda la cara, mis manos pellizcando suavemente sus pezones. Sentí que iba a acabar inmediatamente, por lo que me contuve, mi falo agradablemente alojado en su interior, volviendo a cubrir su cara de suaves besos. Ella estaba ahora intentando recuperar el ritmo normal de su respiración, sus manos acariciando mis nalgas. Tras unos instantes, volví a moverme, muy despacio. Quería prolongar lo más posible la sensación de mi pene entrando y retirándose de su húmeda concavidad. De nuevo, noté su respiración acelerada, y sus manos engarfiadas en mi trasero. Me detuve otra vez, mordiendo suavemente sus pechos, mientras su aliento volvía a convertirse en jadeante. No me pude contener más. Arremetí contra ella con desesperación, gimiendo roncamente, eyaculando casi de inmediato dentro de su vientre. A los pocos segundos, mientras yo continuaba con mis movimientos, ella consiguió un nuevo y convulso orgasmo, que duró muchos segundos. Estuvimos mucho rato abrazados en la cama, besándonos dulcemente, sin hablar. Sólo mirándonos a los ojos. Después, ella me condujo al cuarto de baño. Abrió el grifo, ofreciéndome al inclinarse una maravillosa visión de su espalda -que aún no había tenido ocasión de contemplar- y de sus redondas nalgas, su vulva y su ano mostrándose desde atrás. Se introdujo bajo el agua, y me tomó de la mano, haciéndome entrar con ella. Lenta, morosamente, estuvimos enjabonándonos los dos, uno al otro. Cuando metí mi mano entre sus piernas, me entretuve, masajeando con mis dedos lubricados por el jabón entre los hinchados labios de su sexo. Luego, introduje un dedo en su vagina, que moví dentro y fuera, como si fuera un pequeño pene, la palma de mi mano acariciando al mismo tiempo el resto de su vulva. Tras unos segundos, apretó los muslos contra mi mano, estremeciéndose con un nuevo orgasmo. Nos secamos muy despacio, y volvimos a la cama. Ahora fue ella la que se inclinó sobre mí, tomando mi pene entre sus labios, y lamiéndolo suavemente, mientras sus manos acariciaban todo mi cuerpo. Noté el principio de una nueva erección. Ella continuó un rato, pasando de vez en cuando su boca de mi pene a los testículos, mientras yo, a mi vez, volvía a acariciar su vulva húmeda, y no sólo por la reciente ducha. De nuevo, introduje dos dedos en su vagina, y los moví muy despacio dentro y fuera de ella. Los dos jadeábamos fuertemente, yo con la maravillosa sensación de sus labios en torno a mi verga, su lengua lamiendo mi glande. Sentí que iba a correrme en su boca. Ante su desilusión, la aparté. Pero su cara se tornó en gozosa, los ojos cerrados, las mejillas muy encendidas, cuando volvió a sentirme dentro de ella... Muy poco después, ambos nos estremecimos, con un intenso orgasmo compartido... Plenamente saciados, estuvimos un rato acariciándonos cariñosamente, tendidos frente a frente en la cama. A pesar de sus nada velados intentos, no le di ningún dato más sobre mi. Ella, sin embargo, me contó innumerables cosas sobre su vida y sus proyectos. En algún momento, advertí que había oscurecido, y que la habitación sólo estaba iluminada por la lámpara de su mesilla. Las manecillas de mi reloj indicaban las 9:20. Me levanté muy despacio, deshaciendo el abrazo, y comencé a vestirme. Oí su voz decepcionada: - ¿Tienes que marcharte ya?. - Lo siento, mi amor, pero no tengo más remedio. Nada me gustaría más que dormir ésta noche entre tus brazos. Pero, no es posible. - ¿Volveré a verte? -preguntó ella-. Y gruesas lágrimas corrían por sus mejillas, con un llanto silencioso. - No. Tenemos que ser sensatos. Vivimos separados por más de 500 km. Yo casi te doblo la edad; hasta podrías ser mi hija. No tenemos ningún futuro, y sólo podemos causarnos daño a nosotros mismos y a otros, si seguimos adelante con esto. Imagina que ha sido un maravilloso sueño, producto de la lectura de un relato erótico. Aunque sea el tópico de todo marido infiel, es mucho mejor para ti. Me volví, saliendo de la habitación. No podía soportar la visión de su llanto, ni seguir contemplando ni un momento más su maravilloso cuerpo desnudo sobre la cama. -o-O-o- No me ha enviado ningún mensaje. No sabe dónde vivo, ni conoce mi número de teléfono porque, aunque tiene mi nombre y apellidos, no aparezco en la guía. Y es prácticamente imposible que alguna vez nos encontremos, en una de mis espaciadas visitas a su ciudad. Y, mi preciosa Julia, si lees estas líneas, no intentes ponerte en de nuevo en contacto conmigo. Todavía me duele mucho tu recuerdo.
Mis amigos pasaron a buscarme en auto, en donde iva Felipe, mi amigo cybernetico, accedi a irme sentada a su lado, sintiendo su olor, tocando su mano, que aveces tocaba mis piernas simulando un gesto de cariño, cuando de verdad estabamos muy calientes. Nos fuimos conversando de lo habitual, el trbajo, los estudios, la vida etc. llegamos al lugar y procedimos a ordenas las cosas, me pregunto que si podia ayudarle a armar nuestra carpa, por lo que en cada ocasion que tenia la oportunidad de tocarme, o rozarme con su miembro,lo hacia, lo unico que queria era que nos acostaramos luego para poder darle rienda suelta a nuestra imaginacion. Luego, nos pusimos a cocinar el asado, a beber un poco de todo, y seguiamos el juego, disimuladamente sin que los demas se dieran cuenta. Despues de mucho, finalmente nos metimos a la carpa, y de manera instintiva nos besamos hasta mordernos, me metio su mano debajo de mi pantalon, y me decia -ohh, quiero metertelo enterito, quiero probar lo caliente que puedes ponerte conmigo...ya vas a ver, te voy ha hacer cagar- y yo me saque rapidamente mi polera y mi sosten y le meti de golpe mi teta en su boca, -asi- le decia- mamame , chupala, muerdeme perrito- y me lamia con unas ganas que me volvian loca, estaba mojadisima, mi vagina estaba hirviendo y su pico estaba duro como roca. Me apresure a sacarselo del pantalon y me lo meti a la boca , ahi se volvio loco, me agarro del pelo y me jalo hacia adentro, lo sentia en mi garganta y lo disfrutaba tanto. Despues de un tiron me dio vuelta de espaldas y mientras me lamia el cuello y tocaba mis pezones me pregunto si le prestaba mi culito un rato, por lo que no dude ni un segundo y con lo caliente que estaba me abri rapido para dejar pasar ese pico enorme lleno de jugo, y cuando lo senti adentro me volvio loca, lo metia y lo sacaba una y otra vez, era un animal , ahi fui cuando lo senti acabar en mi ano, me revalso de semen caliente y jugoso...y para finalizar le ordene que me lamiera el clitoris ya que tenia que reventar de una vez, bajo despacio por mis senos, loschupo largo rato calentandome aun mas, y cuando noto que iva a acabar me la comio con su lengua , metio sus dedos en mi vagina y uno en mi ano, y se movia como loco, ahi fue cuando explote en un orgasmo infernal . Luego nos prometimos que cada vez que nos vieramos lo repetiriamos.
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